El paseo del perro: mucho más que hacer sus necesidades
Para tu perro, el paseo no es ir al baño: es el momento más importante del día. Y casi todos lo hacemos demasiado deprisa.
Para nosotros, sacar al perro suele ser un trámite: bajar deprisa, que haga sus necesidades y volver a casa. Para el perro, en cambio, el paseo es probablemente el momento más importante de su día, su gran ventana al mundo. Reducirlo a ir al baño es perderse, y hacerle perder, casi todo lo que el paseo significa de verdad. Entender qué es un paseo para un perro cambia por completo cómo lo damos.
Olfatear es informarse
El perro percibe el mundo sobre todo a través del olfato, y el paseo es su forma de leer las noticias del barrio: quién ha pasado por aquí, qué otros perros andan cerca, qué ha cambiado desde ayer. Cuando se para a oler una esquina, no está perdiendo el tiempo ni siendo cabezota: está informándose, viviendo su mundo. Tirar de él para que no huela es como arrastrar a alguien que intenta leer. Dejarle oler es darle el paseo que de verdad necesita.
Oler cansa más que correr
Algo que sorprende a mucha gente: para un perro, la actividad mental de olfatear y explorar cansa más, y de mejor manera, que correr sin parar. Un paseo tranquilo en el que el perro pueda oler a sus anchas, explorar y tomarse su tiempo lo deja mucho más satisfecho y relajado que una carrera rápida. Por eso los perros que pueden olfatear bien en sus paseos llegan a casa cansados y tranquilos, en vez de acelerados. El olfato es ejercicio para su cabeza.
Un perro no se cansa solo con las patas, se cansa con la nariz. Diez minutos oliendo le aportan más que media hora de tirón.
El paseo es desahogo, no solo pis
Muchos problemas de conducta en perros, ansiedad, destrozos en casa, ladridos, exceso de energía, tienen que ver con paseos insuficientes o de mala calidad. Un perro que solo sale a hacer pis a toda prisa acumula tensión y aburrimiento que luego suelta en casa. El paseo es su momento de desahogarse, de gastar energía física y mental, de socializar y de explorar. Buena parte de los problemas se reducen, sin más, dando paseos de verdad.
Calidad, no solo cantidad
No se trata necesariamente de pasear horas, sino de que el paseo tenga calidad. Mejor un paseo tranquilo y bien aprovechado, donde el perro huela, explore y disfrute, que tres salidas rápidas y tensas mirando el reloj. Deja que marque el ritmo de vez en cuando, varía los recorridos para que haya cosas nuevas que oler, permítele saludar a otros perros si está socializado. Un buen paseo es un regalo diario para tu perro, no una obligación que despachar.
Baja el ritmo
La próxima vez que saques a tu perro, prueba a cambiar el chip: no es un trámite, es su momento. Baja el ritmo, suelta un poco la correa donde se pueda, déjale oler, observa cómo disfruta. Verás un perro más feliz y, de paso, más tranquilo en casa. El paseo no es el peaje de tener perro: es una de las mejores cosas que puedes darle, y también un buen rato para ti si lo vives así.
3 comentarios
Desde que dejo que mi perra huela todo lo que quiere en el paseo, llega a casa mucho más tranquila. Olía y yo tirando, qué error.
Lo de que oler les cansa más que correr es verdad. Un paseo tranquilo oliendo y vuelve agotada y feliz.
Tres paseos cortos de chufa no son lo mismo que uno de verdad donde el perro disfrute. Me ha hecho replantearme la rutina.